Sobre las contracturas

-¡Ay, otra vez ese dolor!

+Pues yo llevo de nudos en la espalda…

-Ya ves, a mí se me hacen unos bultos, creo que es de dormir mal.

+¿Pero no es por falta de potasio?

¿Quién no tiene una historia sobre las contracturas? Aquí vamos a prender lo que son y cómo tratarlas y prevenirlas.

No seamos dramáticos, no es una lesión muy grave, pero ello no quita que no sea molesta, incluso pueden llegar a impedirnos realizar algunos movimientos con total libertad. Aun así, si lo que quieres es minimizar el tiempo de recuperación, puedes hacerle una visita a tu fisioterapeuta, seguro que se alegra de verte, él y sus agujas de punción seca también… tú algo menos.

QUÉ SON

Bien, las contracturas consisten en una contracción (que es cuando el músculo está tenso) mantenida en el tiempo. Esto tiene varias causas: falta de actividad física, sobreesfuerzo, estrés…pero primero, vamos a ver los tipos de contracturas en función del momento en el que aparecen.

TIPOS DE CONTRACTURAS MUSCULARES

  1. Residuales: son las derivadas tras una lesión algo más grave (un traumatismo, esguince…). Lo que ocurre es que la musculatura se contrae como mecanismo de protección, y una vez curada la patología principal, los músculos adyacentes quedan contracturados.
  2. Posteriores a un esfuerzo: cuando levantamos una carga muy pesada o mantenemos una contracción a lo largo del tiempo (press banca, salir a correr…) el músculo se lesiona de forma que es incapaz de volver a su estado de reposo.
  3. Durante un esfuerzo: mientras realizamos cualquier actividad física, el organismo genera sustancias de desecho producto de la contracción muscular. Si el entrenamiento es duro o no estamos acostumbrados, el cuerpo es incapaz de depurarlos.

CAUSAS DE LAS CONTRACTURAS MUSCULARES

Una vez clasificados los tipos, vamos a ver qué nos puede causar una contractura

  1. Falta de actividad física: de modo que, cuando iniciamos una actividad de intensidad elevada, ahí está nuestra compañera contractura para recordarnos la mala forma en la que nos encontramos
  2. Elevado nivel de estrés (1): no se conocen todavía las causas, pero el estrés hace que el depurador humano, el hígado, se vea afectado, por lo que no puede depurar toxinas que se acumulan en los músculos.
  3. Personas mayores: hay a quien le gustan mayores, de esos que llaman señores, pero el proceso de envejecimiento va acompañado de un deterioro en la elasticidad de músculos y huesos. Así que cuidadito, porque cualquier actividad diaria se convierte en un sobreesfuerzo, y la musculatura debilitada se contractura con mayor facilidad.
  4. Trabajos predisponentes: y es que hay trabajos que parecen creados para lesionarnos: administrativos, personal de construcción, de limpieza. Pasan horas realizando el mismo movimiento “sobreesfuerzo” o en la misma postura (en el caso de los administrativos, sentados) lo que hace que se debiliten ciertos músculos.
  5. Deportistas: y es que nadie está exento de sufrir una contractura, sobre todo los deportistas cuyos movimientos son repetidos continuamente (lanzamiento de pelota en béisbol, saque en voleibol…). Bien es cierto que no en todos los deportes existe la misma incidencia, vamos a ver los siguientes:
  6. Deportes de impacto: atletismo, step, artes marciales… la musculatura implicada en estos deportes debe soportar un trabajo de absorción de impactos.
  7. Deportes de acción balística: como vimos en el post sobre estiramientos, los movimientos balísticos son movimientos que requieren gran velocidad y explosividad, lo que nos hace perder en mayor o menor medida el control sobre el movimiento que estamos realizando.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

Bueno, ahora ya sabemos lo que son las contracturas y cómo se causan, ahora vamos a aprender a hacer un diagnóstico diferencial para distinguirla y si se requiere de la ayuda de un especialista. Decir de antemano que siempre, siempre, SIEMPRE, recomendaré la visita presencial a un profesional debidamente cualificado para evitar complicaciones mayores.

Los síntomas más comunes en las contracturas son el dolor y que algún movimiento se encuentre limitado. Esta disfunción es proporcional al grado de gravedad de la contractura, cuanto más limitados estemos, más grave es el asunto. Puede ir desde una simple molestia a causarnos una pérdida de la sensibilidad, como ocurre, por ejemplo, si el músculo piramidal se encuentra contracturado.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta son los síntomas del paciente. Luego, nos centraremos en la búsqueda de bultos o zonas musculares con más tensión mediante la palpación. Esto lo “veremos” palpando todo el vientre muscular, donde notaremos una tensión más o menos fija y estable hasta que notemos un punto en el que encontremos más resistencia, un abultamiento…que además, si lo presionamos, sabremos que ahí está la contractura, si no estás seguro, aprieta más, ya verás como al final lo encuentras. También podemos realizar el movimiento con la parte homóloga del lado opuesto, ahí observaremos que no alcanza los mismo grados de movimiento.

Cuándo sospechamos que la lesión es más grave de lo normal: cuando sentimos hormigueo o dolor en estructuras relacionadas. Ejemplo: por una contractura en los escalenos (cuello), se nos puede dormir el brazo. No es cuestión de vida o muerte, pero sí que es para prestarle más atención de lo normal.

TRATAMIENTO DE LAS CONTRACTURAS

Bien, vamos a la parte interesante, para los que no os guste el exceso de información, sólo dejaros claro que una contractura es una sobrecarga muscular sea por la causa que sea, que nos causa molestia, dolor y limitación del movimiento. Se detecta cuando aprietas y sólo te sale: ¡Ay, ay, ay!

  1. Vamos a empezar por la lógica, si te has lesionado haciendo sentadillas, deja de hacer sentadillas. Mira que es lógico, pero hay personas que no lo aplican (muchas de ellas seguro que son las que comento antes que han venido hasta aquí directamente, jaja). El reposo y el descanso forman parte del entrenamiento. ¡Ojo! Reposo no es tirarse en la cama a ver pasar la vida, sino reducir la marcha de la misma.
  2. Los baños de contrastes son una muy buena opción, para realizarlos aplicaremos calor bastante intenso en la zona contracturada durante 3-4 minutos, seguido de la aplicación de frío durante 1-2 minutos. Alternamos 3-4 veces. Lo que conseguimos con los baños de contrastes es:
  3. Aumento del flujo sanguíneo. En esta revisión sistemática (2) se comparan los resultados de hasta 28 casos (1938-2009) y, aunque el resultado sobre el edema es conflictivo, sí que hay una evidencia clara que refleja el aumento del flujo sanguíneo, lo que implica la “limpieza” de los tejidos.
  4. Disminución de la rigidez y del dolor.
  5. Estimulación del sistema nervioso autónomo
  6. Este estudio nos dice que no hay evidencia científica en estirar para aliviar la contractura (3).
  7. Antiinflamatorios, pero no os limitéis al antiinflamatorio tradicional, cuantas menos pastillitas nos tomemos, mejor, la solución rápida pocas veces es la más saludable. Hay alimentos proinflamatorios y antiinflamatorios y, al menos durante este periodo, es aconsejable reducir la ingesta de los primeros (ahumados, en conserva, curados, fritos, precocinados…) y aumentar el consumo de los segundos (legumbres, pescado graso, verduras, AOVE, frutos secos…), para más especificaciones, consultad a un nutricionista.
  8. Los masajes (pero de los de verdad). El masaje puede ser aplicado como terapia complementaria para el tratamiento de algunas patologías, no todas (por ejemplo, no daremos un masaje en caso de varices).(4)

PREVENCIÓN DE LAS CONTRACTURAS

Aquí pasa un poco lo que en el punto 1 del apartado anterior, es muy importante aplicar la lógica. Si seguimos estos consejos, reduciremos el riesgo de sufrir una contractura.

  1. Evitar movimientos repetidos: si es que ya lo dice el refrán, “lo mucho cansa”. Aún así, si por motivos laborales o deportivos te ves obligado a repetir el mismo movimiento continuamente, ponte en contacto con tu fisioterapeuta para que te establezca una rutina de estiramientos y ejercicios de movilidad para no sobrecargar la zona.
  2. Higiene postural: ¿y esto qué es, lavarse mientras hacemos yoga? Pues no familia, esto significa mantener una correcta posición mientras leemos, nos ejercitamos, trabajamos, dormimos…sentido común es todo lo que te hace falta. ¿Ves a todas esas personas mirando hacia abajo el móvil por la calle sin prestar atención al frene? Pues eso, pero al revés.
  3. CA-LEN-TA-MIEN-TO: imprescidible antes de realizar cualquier actividad física que suponga un esfuerzo, como deportistas, trabajadores de la obra, fisioterapeutas, camareros, personal de limpieza…de verdad que no sabéis la de lesiones que se evitarían si todos calentáramos a conciencia.

CONCLUSIONES

Y por fin hemos llegado al final del post, espero que no se haya hecho muy pesado, como conclusiones y para que sirva de resumen:

  1. Las contracturas las hemos sufrido todos y es algo que puede no ser nada o limitar bastante nuestro día a día.
  2. Las causas van desde el estrés hasta tener una edad avanzada, pasando por deportistas y puestos de trabajo que predispongan a ello.
  3. Lo que notaremos en una contractura es un “abultamiento” o un endurecimiento de las fibras contracturadas junto con una limitación del movimiento por parte del paciente y más o menos dolor en función de la gravedad de la misma.
  4. Entre las herramientas para su tratamiento se encuentra alimentación, masajes, baños de contrastes…
  5. La mejor forma de evitar una contractura es prevenir su aparición, esto lo hacemos visitando a nuestro fisio regularmente, manteniendo una buena postura en nuestro día a día y realizando un buen calentamiento previo a la actividad física demandante.

REFERENCIAS

(1) http://hcvadvocate.org/hepatitis/sp_factsheets/estres.pdf

(2) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18945584

(3) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20824861

(4) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21589717

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